Como desde aquí alguna persona a la que quiero me llama
caletero, y parece que progresa la
denominación, nada mejor que unas sonrisas para ejecutar a un lánguido domingo por la tarde.
En el sur de España -
Cádiz y
Sevilla, fundamentalmente - se está rodando una película protagonizada por los míticos (eso de ser mítico antes de los cincuenta años tiene su arte)
Tom Cruise y
Cameron Diaz. En
Cádiz, el rodaje es puro revuelo por tres motivos: la fantasmal presencia de los actores (algo muy
binladenliano: Se sabe que existen, pero nadie los ha visto nunca al natural), las pelas que se llevan los titulares de los establecimientos existentes en las calles donde se rueda el
film y la reproducción de un encierro como los de los
sanfermines pamplonicas. Ya pasó el ciclón del
casting, en el que echó la solicitud hasta el entrañable
King Betún, que sigue con su mono azul y sus cremas para los zapatos
pateándose Cádiz, tanto la zona histórica como la zona beduina.
Versionando al
tiernecito Juan Guerra,
buscando casting para un sueño.
Todavía están recientes los rodajes
de una película de James
Bond, con una espectacular Halle
Berry saliendo de las aguas
caleteras, y de la infumable
Alastriste que, según dicen, también se rodó en
Cádiz.
Existe en esa ciudad el interés por convertirse en
ciudad - plató, vaya
palabro y vaya mal rollo para la comunidad, que tiene que aguantar con paciencia (salvo que seas de los elegidos para cobrar) las molestias de los grandes rodajes.
Posiblemente por ese interés, los toros que han llevado para rodar el falso encierro
consideraron que estaban en
Cineccittà o en
Hollywood y que, dado los caracteres cinéfilos de la
trimilenaria localidad, bien merecía la pena ir a darse un
paseíto y conocer La Caleta. Si por el camino se cruzaban con la mentada
Sra.
Berry o con el cursi del
Sr.
Brosnan, pues nada, mejor que mejor.
Pues eso, que a las 13:30 horas del día de la fecha, 7 astados, 7, (la corrida y el sobrero, que ya es
compañerismo) tuvieron a bien abandonar el lugar en el que estaban recogidos y pasear por todo el casco histórico de
Cádiz hasta llegar a La Caleta, donde finalmente fueron reducidos por el dispositivo policial, convenientemente armados con una vara de pastor (
sic),,aunque técnicamente creo que habría de decir vara de mayoral, y de nuevo devueltos al
hotelito de madera del que se habían largado. Durante el paseo, hirieron a dos mujeres: una, por caída al huir de la presencia de los
morlacos; la otra, de un susto (
sic también en los medios de
comunicación locales)
Aquí dejo el
enlace a un períodico local y el correspondiente al
vídeo que se ha colgado en Youtube. Ahora, si realmente quieren conocer la denominada
gracia gaditana en estado puro, es imprescindible dar una
vueltecita por los comentarios. Algunos, además de muy brillantes, son desternillantes.